Los parados en crisis acuden a escuelas de adultos en crisis
Los parados en crisis acuden a escuelas de adultos en crisis
Los centros formativos murcianos han aumentado su matriculación entre los desempleados a la vez que sufren las consecuencias del recorte del gasto público • Las formas de financiación que incluyen la iniciativa privada podrían paliar las dificultades que sufren estas entidades públicas, pero entrañan peligros que no todos los docentes están dispuestos a asumir
“Aquella persona que se ha ido al paro y tiene un nivel bajo de estudios necesita un centro de adultos en el que enfocar su vida de otra manera”. Así de contundente se muestra Carlos Alcázar, director del CEA Infante, uno de los varios centros regionales que han aumentado su matriculación entre los parados de la crisis económica. La situación es difícil, porque la crisis también afecta a las escuelas de adultos a través del recorte del gasto público. Pero las dificultades podrían ser oportunidades de innovación. Junto con el tradicional ahorro, los CEA murcianos pueden desarrollar nuevas fórmulas de financiación que incluyen la participación privada, algunas aceptadas en centros educativos internacionales.
La Región de Murcia disfrutó de un periodo de prosperidad económica que comenzó a mediados de los 90, como señala el Centro Regional de Estadística de Murcia (CREM). Este organismo determina que entre 1995 y 2010 el territorio murciano fue la región que presentaba un mayor crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) real, con una tasa anual acumulativa del 3,4%, un 0,7% más que la media nacional.
Pero no todo es positivo en mitad de una buena economía y los adolescentes, al igual que otros sectores sociales, se vieron arrastrados por la situación. Los años de bonanza removieron a los jóvenes murcianos de sus aulas ante la perspectiva de un empleo fácil, concluye el estudio del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia (CES) ¿Hacia otra estructura productiva para la economía de la Región de Murcia?.
Los años de bonanza removieron a los adolescentes
de la Región de sus aulas ante la perspectiva de un
empleo fácil, según un estudio del CES
Pero ahora el escenario es diferente, porque la crisis ha transformado por completo la situación. El Instituto Nacional de Estadística determina que el PIB de la Región de Murcia retrocedió un 0,6% en 2010. A excepción de los servicios, todos los sectores de la economía murciana decrecieron el año pasado, incluyendo uno de los más potentes, la construcción, según la primera estimación de 2010 del CREM.
Esto se ha sentido en las aulas de las escuelas de adultos murcianas: “Desde que empezó la crisis estamos recogiendo a muchos jóvenes a los que anteriormente daba trabajo el ladrillo”, afirma el director del CEA Infante. El sector de la madera, fundamental en Yecla, también sufre la crisis y “muchos parados han querido reciclarse y obtener el graduado en secundaria”, explica Pedro Rodríguez, director del CEA yeclano, quien afirma que estos estudiantes oscilan entre los 25 y 35 años mayoritariamente.
Pero no todos los parados que acuden a formarse a las escuelas de adultos murcianas son jóvenes. El paro también ha llevado a las aulas a “gente de una cierta edad”, declara Alcazar. Éste explica que el objetivo de estas personas coincide con el de los jóvenes, y no es otro que mantenerse ocupado mientras no encuentran empleo, a la vez que mejoran en conocimientos y adquieren la base para poder acceder a cursos de formación profesional o a carreras universitarias.
Sin embargo, se da aquí una “paradoja”, según Enrique González, secretario comarcal de CCOO del Alto Guadalentín que desarrolla las funciones de delegado de la federación de enseñanza del sindicato. Sucede que la crisis económica ha acentuado la demanda de estudios en los centros adultos, pero estas escuelas también sufren la crisis, y eso incide negativamente en el incipiente número de alumnos, aclara González.
Y es que el recorte del gasto público ha provocado que se controlen los recursos que llegan a las escuelas de adultos y que “el número de profesores no se corresponda con el aumento del número de estudiantes”, afirma Francisco Sánchez, profesor del CEA Puente Tocinos y militante de UGT, donde trabaja por la formación de adultos de forma voluntaria.
La Ley de medidas extraordinarias para la sostenibilidad de las finanzas públicas conlleva consecuencias graves para la educación de adultos, según los manifiestos en contra del documento que se recogen en las páginas web de algunos centros de adultos. Desde aquí se hace hincapié en la reducción del número de profesores en los centros, el aumento de la cantidad de alumnos por aula y la aminoración de las sustituciones.
Estas proclamas también advierten que el recorte de la inversión en educación implica la disminución de los gastos de funcionamiento del centro y mermará los recursos materiales y humanos que se emplean para atender a los alumnos, como fotocopias o calefacción. Por otra parte, las escuelas de adultos también sufren demoras en recibir sus asignaciones presupuestarias, aunque cuando llegan estas cubren en general el mantenimiento de los centros, esclarece Sánchez.
Ante esta coyuntura, el personal de los centros de adultos opta por ahorrar y ser previsores en la gestión del presupuesto, como sucede en el CEA Infante, según Alcazar. Sin embargo, en los últimos tiempos se han popularizado nuevas formas de financiación debido a que las empresas buscan promocionarse de una manera cada vez más innovadora. Surge así la publicidad no convencional de marcada tendencia filantrópica, que va a comenzar su andadura en el terreno de la educación de la mano de algunos colegios estadounidenses.
La Junta Escolar de Los Ángeles aprobó un plan el pasado diciembre para permitir que las escuelas del distrito, afectadas por el recorte del gasto público, buscaran aportaciones privadas mediante el patrocinio. Esto sería difícil de llevar a cabo en España, cuyo sistema de educación público es muy diferente al norteamericano, puntualiza Enrique González. Pero podría ser positivo “dependiendo de las condiciones en las que se ceden los fondos”, afirma Francisco Sánchez.
La Junta Escolar de Los Ángeles aprobó un
plan para permitir que los colegios del distrito
buscaran aportaciones a través del patrocinio
El patrocinio trae consigo contraprestaciones, como hacer referencias al nombre o logotipo de la empresa patrocinadora en el recinto escolar, y esto no resultaría “atractivo”, confiesa José Antonio Ibarra, director del CEA Alto Guadalentín de Lorca, quien explica que las carencias normativas son tan perjudiciales para los centros de adultos como las monetarias.
Una forma de captar fondos a partir de la iniciativa privada similar al patrocinio es el mecenazgo, plenamente aceptado en determinadas actividades públicas, como la conservación del patrimonio histórico español. Pero igual que en el caso anterior, las condiciones entre escuelas y empresas son determinantes.
Y es que el carácter imparcial de un centro público es importante, remarca el director del CEA Alto Guadalentín. Hay que tener en cuenta que “quien aporte dinero tendrá derecho a unas contrapartidas”, interpreta Francisco Sánchez. Y esto es peligroso, porque la influencia de las empresas podría sentirse en la dirección o ejecución de actividades, describe el profesor de Puente Tocinos.
Por este motivo, Enrique González explica que la relación entre empresas y escuelas debe respetar algo fundamental, “garantizar la titularidad pública del sistema educativo”. Se debe a que esto es lo que asegura una premisa esencial, que todos los ciudadanos puedan acceder a la formación en igualdad de condiciones, afirma el miembro de CCOO.
Pero más allá de la titularidad educativa, la incursión de la iniciativa privada en los centros de adultos públicos puede desentrañar desigualdades porque “no existiría la redistribución de riqueza que realiza el Estado”, razona el director del CEA de Yecla. Rodríguez resuelve que si las escuelas de adultos empezaran a captar bienes a través de las empresas, éstas tendrían poder para decidir a que centro contribuyen y se decidirían por los que forman a las personas de su entorno, de forma que las escuelas situadas lejos de conglomerados empresariales quedarían desprovistas.
Pero los riesgos del mecenazgo disminuyen a pequeña escala. El micromecenazgo, también denominado crowfunding, que significa la financiación de la multitud y en un centro de adultos se traduciría en pequeñas aportaciones por parte las personas cercanas a él, “podría resultar bueno con una gestión adecuada”, apunta Francisco Sánchez. Éste explica que las contribuciones siempre irían en beneficio de la comunidad en la que se inserta el centro y aumentarían las posibilidades de iniciar nuevos proyectos educativos.
Sánchez aclara que las aportaciones económicas privadas no son posibles en las escuelas de adultos regionales, pero sí se dan pequeñas ayudas no monetarias de forma puntual, fruto de la colaboración entre los centros formativos y determinadas entidades. Las escuelas de adultos murcianas están en contacto con distintas asociaciones y ONG, y siempre que es posible intercambian favores en forma de material y aulas, coinciden los docentes del CEA Infante, el CEA Alto Guadalentín y el CEA Puente Tocinos.
Los organismos educativos intercambian
favores en forma de ayuda no monetaria
con distintas asociaciones y ONG
La sintonía entre asociaciones u ONG y escuelas de adultos puede deducirse del rasgo que tienen en común, la falta de afán lucrativo, en el que se fundamenta el fundraising. Esta técnica financiera que consiste en desarrollar actividades para captar y administrar fondos destinados a fines no lucrativos, sería inviable en las escuelas de adultos murcianas, cuya financiación se gestiona desde la Consejeríade Educación, explica Francisco Sánchez.
El fundraising, que tiende a profesionalizarse y subcontratarse fuera de la entidad que se beneficia del servicio, tampoco sería positivo en un centro de formación de adultos, ya que “quien gestione el capital tendría que cobrar por su trabajo”, deduce Sánchez. Pero explica que existen cursos de formación que ponen al día al personal de una escuela de adultos en cuanto a nuevas tecnologías y otras materias, “y sería interesante que existiera formación sobre estas novedosas formas de gestión”.
Aunque las formas de gestión o aportación de fondos privadas no sean factibles en los Centros de Educación de Adultos murcianos, sí existe contacto entre empresas y centros de estudios públicos. El secretario comarcal de CCOO del Alto Guadalentín habla del caso de los estudios de FP, en los que los profesores están en contacto con los empresarios porque sus alumnos han de hacer prácticas, algo que confirman María Dolores Rodríguez, profesora del ciclo superior de Administración y Finanzas en el IES Prado Mayor de Totana y Jesús Reca, con idéntico puesto de trabajo en el IES Infanta Elena de Jumilla.
Las universidades, que cuentan con particularidades propias, suponen un caso similar. En ellas, la iniciativa privada está cobrando protagonismo de la mano del plan Bolonia, apunta el integrante de UGT. De esta forma, los miembros sindicales coinciden en tal vez exista la posibilidad de recabar fondos para las escuelas de adultos a través de la iniciativa privada, pero ambos están de acuerdo en que lo mejor para estos centros es la financiación pública.
Pero la financiación y gestión pública ha de ser “buena y eficaz”, puntualiza Sánchez. Éste afirma que las Administraciones deben dar a la educación de adultos la importancia que se merece de acuerdo a las circunstancias que atraviesa la sociedad. Cuanto mayor sea la crisis económica y la tasa de paro, mayor debería de ser también la inversión en educación, expone Enrique González. Pone de ejemplo a Alemania, que con un sistema educativo afianzado y grandes gastos en formación, cuenta con profesionales muy cualificados que ya han logrado sortear la crisis económica.
En España, “una vez la construcción se ha venido abajo, las personas necesitan estar lo más cualificadas posible para encontrar trabajo en otros yacimientos de empleo donde la preparación es fundamental”, asegura el secretario de CCOO en el Alto Guadalentín. Carlos Alcázar, director del CEA Infante, se muestra de acuerdo, y es que “hoy día es difícil que una persona comience en una profesión y se dedique a ella toda su vida. Las escuelas de adultos le darán la posibilidad de reciclarse y cambiar de profesión”.
- Carlos Alcázar./ FORMACIÓN ADULTA
- CEA Infante
- Pedro Rodríguez, director del CEA Yecla./ FORMACIÓN ADULTA
- CEA Yecla./ FORMACIÓN ADULTA
- Imagen por macdett./ Flickr
Despieces del macrorreportaje:
“La ubicación de la Escuela Superior de Diseño en Yecla como paliativo de la crisis”
“La mano de obra femenina como fuerza de segundo orden en el mercado de trabajo”
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“Las enseñanzas de corte social del CEA Infante”
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