“La educación es la herramienta más eficaz que tenemos para combatir la desigualdad”
Rosario Segura Pérez-Muelas – Presidenta de la Asociación Cultura y Mujer, empresaria y madre
“La educación es la herramienta más eficaz que tenemos para combatir la desigualdad”
La doctora en medicina ha combinado sus estudios con la maternidad y preside una entidad que promociona la formación
“He paseado mi barriga de embarazada por clases y congresos”. Así de concienciada con la educación se muestra Rosario Segura Pérez-Muelas, cofundadora y presidenta de Cultura y Mujer, asociación de apoyo y promoción de la formación entre las mujeres. Esta lorquina de 48 años todavía se recupera de los terremotos que azotaron su ciudad hace escasas semanas y para lograrlo cuenta con una gran virtud: la tenacidad. Después de terminar su carrera universitaria se casó y tuvo cinco hijos, pero eso no frenó su desarrollo. A día de hoy Segura es doctora en medicina, farmacéutica y master en bioética y combina el cuidado de su familia con las labores de apoyo a la mujer y el trabajo en su propia policlínica.
Pregunta: Su desarrollo formativo es muy completo y presumiblemente habrá empleado bastante tiempo en estudiar. ¿Es esto difícil para una mujer?
Respuesta: Yo creo que no. A mí no me ha costado trabajo porque siempre me ha gustado estudiar. Al terminar la carrera universitaria continué con mi formación y la combiné con la maternidad. Buscaba los espacios libres, como los momentos en los que los niños estaban en el colegio. Sin embargo, la práctica laboral es más complicada. Cuando me casé participé en la bolsa de empleo de los hospitales y tuve la oportunidad de trabajar en varios durante el verano. Pero no pude, porque tenía que dejar a mis hijos para irme a trabajar a un hospital que no estaba muy cerca. Aunque reconozco que soy una privilegiada, porque si hubiera necesitado el sueldo que me ofrecían casi con toda seguridad habría cogido el empleo. No es que no me haga falta ese dinero, e incluso mucho más, pero no me compensaba dejar a mi familia para irme a trabajar. He valorado esto muchas veces y no me compensa.
P: Pero el trabajo hospitalario no ha sido su única oferta de empleo…
R: No. También he estado trabajando en la universidad. Tampoco me compensó, porque los primeros trabajos exigen mucho tiempo, e incluso ir a congresos. Hay que estar full time, con todo lo que eso implica para las que tenemos hijos. Yo sé que hay otras mujeres que no han tenido hijos porque les interesa más poder ser libres para elegir trabajar. Una vez surgió un congreso en Grecia y tuve la oportunidad de asistir e irme de viaje varios días, pero no pude porque tenía que quedarme con mis hijos ya que mi marido no iba a hacerlo. Él me ayuda pero tiene otra mentalidad, propia de su época y yo lo he aceptado tal cual es. Esa ha sido mi realidad. Si yo hubiera vivido otra época en la que esto hubiera sido más normal, posiblemente habría ido a Grecia. Preferí no asistir porque considero que la confrontación no sirve para nada y en realidad el congreso no iba a hacerme más feliz, mis expectativas estaban satisfechas. Pero tal vez sí hay mujeres a las que les gusta asistir a este tipo de eventos, no pueden y se quedan fastidiadas. Trato de inculcar esta nueva mentalidad a mis hijos.
P: Entonces ese es el problema, la mentalidad…
R: Efectivamente. Hay que cambiar la mentalidad social. Sobre todo del hombre, porque yo creo que las mujeres ya estamos supermentalizadas. Parece que todos los esfuerzos van dirigidos a la mujer y a quien hay que mentalizar es al hombre. Las mujeres queremos hacer cosas, pero nos encontramos con esa barrera que tristemente es una realidad. Es el querer y no poder porque los hombres no colaboran. Y no lo hacen por fastidiar, es que verdaderamente les cuesta debido a su forma de pensar.
P: Pero como me ha dicho antes, esa forma de pensar le ha afectado a usted, porque no ha vivido una realidad en la que el marido tome parte en la crianza de los hijos…
R: Para nada. Pero no quiero decir que con ello que mi marido sea malo. Lo quiero muchísimo, y me volvería a casar con él. A él también le ha costado. Después de 16 años casados veo que mi marido ha cambiado en muchos aspectos. Tenemos un niño pequeño de 5 años y lo siento más receptivo y cariñoso, ha pegado una vuelta de 180 grados. Antes no era tan familiar. Era muy de su trabajo y su familia estaba en un segundo plano. Y ahora no, reconozco que se implica muchísimo más.
P: Más allá de su matrimonio, siempre han existido diferencias entre hombres y mujeres. ¿Desde cuando fue usted consciente de esas diferencias y quiso aportar su granito de arena para solucionar el problema?
R: Desde siempre. Cuando era niña apreciaba esas diferencias en casa entre mi padre y mi madre. Pero no es que yo haya tenido un especial interés en el tema desde siempre, sino que me ido implicando cada vez más en la asociación y he podido observar de cerca las necesidades y problemas de la gente. Eso me ha espoleado. Me he dado cuenta de que yo soy una privilegiada porque no me ha ido tan mal. Pero ahí hay mujeres con dificultades muy severas, la vida les ha dado palos por todos lados y el hombre ha tenido siempre las de ganar. No sólo por la violencia sino también por la agresividad, la imposición… la mujer siempre ha estado en un segundo plano, menospreciada. Poco a poco me fui dando cuenta de que esto no es una entelequia, sino una triste realidad. Eso te hace ponerte en pie y decir: “Aquí hay que hacer algo”.
P: De esta forma, te decidiste a crear asociaciones dedicadas a la mujer…
R: Sí. Aparte de cofundar Cultura y Mujer he creado varias asociaciones, como Activa, AYUME y AMUE. Todas tienen más o menos el mismo estilo, se dedican a apoyar y atender a las mujeres y también a los menores. Pero ahora mismo sólo presido Cultura y Mujer, no continúo en las demás. He ido implicando a la gente y ya funcionan solas.
P: Hábleme entonces de Cultura y Mujer. ¿Cómo surgió esta asociación?
R: Bueno, yo me apunté a la asociación Previda cuando estaba estudiando en Granada y quise traerme una entidad similar a la Región de Murcia. Aquí no había nada parecido, aparte de organizaciones un tanto obsoletas, con un perfil católico muy marcado. Por supuesto no quiero decir que las asociaciones católicas estén mal, al contrario. Pero quería romper ese lazo, desvincular la ideología de una asociación de similares características a las de Previda, porque para mí la vida no es cuestión de religiones, sino de sentido común. Cuando hice Cultura y Mujer quería también algo cultural, que no sólo reivindicase el aspecto de la vida, sino que también tuviera un toque cultural y de formación porque es fundamental. Entonces comencé a formar mujeres y no solo en cuanto a la vida sino también en cuanto a cultura. Esto es muy importante porque creo que las personas somos como animales con pijama si no estamos formados. Todo empieza con la formación de la conciencia y de tu propia realidad.
P: Y para esa formación, usted y sus compañeras de la asociación organizan jornadas, algo que se percibe muy importante desde su página Web…
R: Sí, las jornadas suponen una herramienta fundamental. La asociación cuenta con muchas socias, pero somos cinco personas las que estamos en primer plano organizando las actividades. Una de las colaboradoras forma parte del Colegio de Abogados de Lorca y tiene una mentalidad muy legal, otra forma parte de otra entidad social murciana… y entre todas nos complementamos y tenemos las ideas que dan lugar a las jornadas y conferencias.
P: ¿Y las personas que dan las conferencias? ¿Cómo los eligen?
R: El criterio de elección de los ponentes es sobre todo la profesionalidad. También buscamos que compartan el punto de vista de la asociación, aunque sólo en algunos casos. Si se trata la violencia de género, por ejemplo, traigo como ponente a la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, porque es la que más sabe del tema. No me importa su ideología, sólo su capacidad para tratar la cuestión propuesta. Pero si tratamos otros temas si es importante que el ponente sea más o menos afín a lo que se quiere transmitir, aunque siempre haciendo honor a la verdad. Siendo realistas se puede apreciar que la educación nunca es aséptica. No es cuestión de ideología, aunque sí de participación en ciertas ideas. Las miembros de la asociación queremos transmitir la idea de familia, de conciliación, de la mujer como motor de futuro, pero sin agredir al hombre. De esta forma no traería a una feminista radical para tratar el tema de igualdad, porque no estoy de acuerdo con sus ideas aunque las respeto, por supuesto. También es importante destacar que, independientemente de los ponentes, las jornadas están abiertas a todo el mundo y hay un debate final. Las personas que quieran hablar o exponer su opinión pueden hacerlo, al público goza de rigurosa libertad.
P: Aparte de organizar jornadas también trabajas en la radio y sueles entrevistar a mujeres. ¿Qué buscas transmitir a la audiencia a través de sus entrevistadas?
R: Intento transmitir un criterio de actualidad, porque la radio es un medio de difusión que trata el presente inmediato. Aquí no me meto, la actualidad social es la que manda. Si acaba de darse una situación discriminatoria clara para la mujer en materia laboral o salarial, intento que las afectadas me cuenten su historia. Con esto se pone de manifiesto que hay mucho camino por recorrer y mucho que avanzar. Por otra parte, también trato otros temas donde la mujer es relevante. He entrevistado a la primera catedrática de anatomía que ha habido en la UM, Trinidad Herrero, y a la catedrática de medicina legal de Murcia que fue la primera de España, porque esta era una profesión de hombres por antonomasia. Merece la pena poner de manifiesto que hay mujeres totalmente a la vanguardia de la cultura y que están aquí; casadas, con hijos y sacando a delante lo que haga falta.
P: Ese también es su caso, porque no sólo combina el cuidado de la familia con sus actividades de apoyo a la mujer, sino que además tiene su propio negocio. ¿Es difícil combinar hijos y profesión?
R: Sí, soy empresaria, tengo una policlínica. Mi trabajo no es demasiado de combinar con la familia porque me facilito a mí misma mi propio horario. Si uno de mis hijos se pone enfermo y no puedo ir a trabajar, no voy, yo soy la jefa. Anteriormente he tenido que depender de un jefe y la situación no ha sido fácil, porque nunca me ha gustado tener que dar demasiadas explicaciones, nunca me he llevado bien con el empresario. Tal vez a una persona más dócil que yo le habría ido bien. Pero al final me hice autónoma y ahora me encargo de organizar mi propia jornada laboral. Pero comprendo que esta no es la situación de la mayoría de las mujeres madres que trabajan.
P: ¿Qué se puede hacer para que los derechos de estas madres trabajadoras se equiparen a los de los hombres?
R: Tener presente que la familia y la sociedad no son de las personas de un sólo un sexo, sino de todos. Tenemos que ser iguales en todo, con los mismos derechos y las mismas obligaciones. Cuando todos hayamos aprendido esto, habremos solucionado la mayor parte del problema. Los roles de género no están definidos por el sexo, sino por la voluntad de las personas. Sí es cierto que la biología hace que maternidad y paternidad sean diferentes, pero esto no implica obligaciones desiguales para con los hijos. Padres y madres somos o deberíamos ser exactamente iguales. La sociedad se puede asemejar a una silla, y si mujeres y hombres no avanzan por igual la sociedad se queda coja.
P: ¿Es usted optimista a este respecto? ¿Cree que llegará el día en que mujeres y hombres serán completamente iguales?
R: Sí, soy muy optimista. Aunque es cierto que todavía queda mucho camino por recorrer. Será más difícil cuanto más precaria sea la situación formativa y cultural de la mujer, por eso intento fomentar los programas de formación entre las mujeres más agredidas en este aspecto. La educación es la herramienta más eficaz que tenemos para combatir la desigualdad.
Programa de radio “Me vas a oir”: Miércoles a las 12.30
- 1215 AM
- 89.2 FM
cadenacope.es; programas; local; Lorca
- Imagen por MichelleMacPhearson./ Flickr
Reportaje principal: “La mujer: una fuerza de trabajo prescindible”

