La mujer: una fuerza de trabajo prescindible

La mujer: una fuerza de trabajo prescindible

 

Las entidades que promueven la igualdad laboral sufren la escasez de subvenciones a la vez que la mano de obra femenina sale perjudicada de la crisis

 

“No tengo ninguna posibilidad de encontrar un empleo a causa de la mala situación económica”. Así de contundente se muestra Magdalena Sánchez, que dejó de trabajar para criar a sus hijos. Pero cuando comenzaron a ir al colegio trató de buscar empleo sin éxito y cree que la crisis empeora su situación. Y es que posiblemente “la mano de obra femenina es utilizada como fuerza de trabajo de reserva en las fases expansivas de la producción”, según el Informe sobre la situación sociolaboral de las mujeres del CES murciano. Pero la desprotección de la mujer en un mercado laboral resentido puede solucionarse con formación y un mayor apoyo a la causa por parte de la Administración Pública, resuelve Rosario Segura, presidenta de Cultura y Mujer, asociación perteneciente a los Observatorios de Violencia de Género y Exclusión Social.

Segura, que es master en bioética, no considera que las mujeres sean más proclives a quedarse sin empleo en una situación de crisis como la actual, “incluso sucede lo contrario, tienen más trabajo”. Afirma que las estadísticas no reflejan el problema real, que es la economía sumergida. Por su parte, Belén García, educadora social, master en igualdad de género y presidenta de Beto, asociación que promueve la formación e integración laboral, sí cree que el paro afecta más a la mujer en mitad de una recesión económica. Se debe ésta ocupa puestos de trabajo más precarios, los primeros que “saltan” en tiempos de crisis, remarca García.

Además del trabajo sumergido, el mayor problema laboral al que se enfrentan las mujeres es la diferencia salarial, ya que en muchas ocasiones cobran menos que los hombres por realizar la misma labor, afirma Enrique González, secretario comarcal de CCOO del Alto Guadalentín que desarrolla las funciones de delegado de la federación de enseñanza. Todos estos factores pertenecen al mismo problema, “el empoderamiento de la mujer en el mercado de trabajo deja mucho que desear”, aclara Segura. De esta forma, las mujeres suelen acceder a trabajos de menor cualificación y más susceptibles al despido, y se considera que su aportación económica al hogar es complementaria a la del hombre, declara la presidenta de Cultura y Mujer.

Para solucionar el problema, las asociaciones pro igualdad cuentan con una herramienta fundamental: la educación, afirma Segura. Sin embargo, esto se ha tornado más difícil desde que las Administraciones Públicas han puesto en marcha políticas de recorte del gasto público también a causa de la crisis “o con la excusa de la crisis”, puntualiza José María Pacheco, educador voluntario en la Plataforma de la inmigración de Molina de Segura. Desde hace dos años esta ONG, que realiza actividades para integrar a las mujeres inmigrantes en la sociedad, no recibe subvenciones, explica Pacheco. 

La formación es la herramienta fundamental con la

que trabajar la equidad en los derechos de las personas

                                                                            de ambos sexos, reitera Rosario Segura

Para las mujeres inmigrantes que no disponen de muchos recursos económicos la formación también es importante para encontrar empleo. Ángeles del Castillo, presidenta de Mujeres Unidas Aportando al Desarrollo (MHAM MUAD), de carácter nacional con una sede en la Región, describe que desde la asociación se solicitan estudios de carácter laboral que se pagan mediante subvención. Pero el último año ha sido duro y MHAM MUAD ya no cuenta con ayudas económicas, por lo que sólo tiene un curso ofrecido por una entidad dedicada a la formación, relata la presidenta.

La pérdida de una subvención también ha provocado que un grupo de mujeres en tercer grado penitenciario dejen de recibir la formación que les proporcionaba la Asociación Beto, describe García. Esto es peligroso, porque el cese de las ayudas económicas a las organizaciones que promueven la igualdad provocará un retroceso en servicios sociales que obstaculiza la equidad de oportunidades entre hombres y mujeres a largo plazo, señala Belén García.

Y la falta de igualdad incide negativamente en todos los niveles de la sociedad, y la economía sumergida es el ejemplo perfecto de ello, manifiesta González. Este resuelve que la falta de regulación laboral que sufren muchas mujeres también implica una menor recaudación de impuestos por parte de las administraciones públicas y “todo es un círculo. Cuantas más personas coticen, más dinero se podrá dedicar a cualquier aspecto, por ejemplo la educación”.

La economía sumergida afecta a todos los aspectos la sociedad,

la falta de recaudación de impuestos perjudica a sectores como

                                                                             la educación, afirma Enrique González

La implicación de las Administraciones Públicas para tratar de solucionar el problema de la desigualdad debería ser mayor para atender más a todos los ciudadanos, afirma Pacheco. Para ello, además de contener el gasto público suprimiendo elementos superfluos, la Administración debería desarrollar políticas de información al público y exponer con claridad su catálogo de servicios, remarca el voluntario. Explica que la mayoría de inmigrantes provienen de países no democráticos y en general muchas personas no solicitan prestaciones o asistencia porque desconocen que les corresponden. 

Además, los Gobiernos municipales, regional y nacional pueden tomar medidas más específicas para fomentar la igualdad entre sexos. Facilitar becas a las mujeres que quieren estudiar, además promover lugares de estudio asequibles y ofertas de empleo y formación podría suponer un primer paso para que la mujer se desarrollase a la par del hombre, enumera Rosario Segura.

Las políticas de conciliación laboral y familiar, dirigidas tanto a padres como a madres, también son importantes para integrar a las mujeres en la vida pública, “ya que la familia no es sólo asunto del matrimonio, sino que la Administración debe tomar parte activa en ella” destaca la presidenta de Cultura y Mujer. Ayudas económicas según el número de hijos, más facilidades para las familias numerosas y extensión de las guarderías municipales son las disposiciones que más contribuirían a la igualdad, expone Segura.

A pesar de la carencia de este tipo de medidas, Rosario Segura afirma ser optimista y creer en que un día hombres y mujeres tendrán idénticos derechos. Y es que relata que desde la asociación se realizan charlas educativas sobre igualdad por todos los municipios murcianos a través de las Concejalías de la Mujer, y a veces “hay Ayuntamientos que toman nota”. Magdalena Sánchez comparte este optimismo. Explica que la economía se compone de procesos cíclicos y tarde o temprano la crisis desaparecerá. También observa que la mentalidad social ha ido evolucionando con el tiempo y progresivamente se valora más el trabajo de las mujeres. De esta forma afirma: “Confío en que mi hija lo tendrá mejor que yo en el mercado laboral”. 

 

Despiece de la información: “La educación es la herramienta más eficaz que tenemos para combatir la desigualdad”

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